Interdependence

This is the English version, slightly adapted to the current moment, of my last post from Sunday.

There’s a lot I could write about, but I’d like to start with a discussion about the word ‘neighbor.’ This word has entered my mind and my world a lot lately, and I’m thinking about what it means to be a good neighbor. Another word that has appeared again and again is ‘community.’ I went to a community this past weekend where it is evident that there is this idea of living, in the words of one resident, “in an interdependent way.” It is, she says, an alternative to living so independently, without recognizing that we do depend on each other. Why is it so hard in our culture (in all cultures?? in some more than others??) to accept help? I think that it’s a function of our perceptions about the relationship between ourselves and others, or saying it another way, between our inner world and our outer world.

It’s here that I’ll bring diabetes into the conversation (did you know that everything relates to diabetes?). A week ago I fell down the stairs (or more like I fell on the stairs while going down them). When I fell, it scared the woman who was climbing up from the other direction and she gasped and grabbed her heart. For a moment she looked worse than me. It was captivating to me that my movements and an action occurring to my body could move her too – that we were connected in this way. Later, in dance class with my leg hurting badly, I realized that my blood sugar was very low and that maybe that was why I had fallen. The level of sugar (glucose, officially) inside my body influences my movements in the world. This is a perfect metaphor for the influence that we have on our surroundings. Our thoughts, beliefs, prejudices, and personal histories have an impact on our environment whether we like it or not. We are connected. We can only operate in the world without recognizing that we depend on each other while we maintain power, or rather, until we lose control. For me, when I fell I lost control. It was a humbling experience that temporarily transformed my body. We’re always talking about shoes, but this journey taught me that a novel way to experience empathy is to imagine what life would be like in another body. Empathy is the key (for me) to being a good neighbor. Obviously, there is another moral here too for my friends who have Type 1 diabetes (or Type 2 for that matter), that is, please check your blood sugars regularly and be careful when you’re having a low.

Today my leg is feeling much better (I danced – joyously, today), and once again I’m thinking about how we can use the word gratitude as a verb. If our heart is struggling to let empathy in, maybe gratitude can help us tear down the wall.  

¿Por qué bailar solo?

Hay mucho sobre que pudiera escribir, pero quiero empezar con una discusión sobre la palabra ‘prójimo.’ Esta palabra ha entrado mi mente y mi mundo mucho recientemente, y estoy pensando en lo que significa ser una buena prójima. Otra palabra que ha entrado es comunidad. Fui a una comunidad ayer adonde es evidente que hay esta idea de vivir, en las palabras de una residente, “de una manera interdependiente.” Es, dice ella, una alternativa de vivir tan independiente, sin reconocer que somos dependientes el uno del otro. Por qué es tan dificil en nuestra cultura (en todas las culturas?? Algunas más que otras??) a aceptar que no podemos hacer todo por nuestra cuenta. Por qué se da tan mucho miedo ser vulnerable y aceptar ayuda? Pienso que es una funciona de nuestras percepciones sobre la relaciona entre nosotros y los demás, o sea, entre nuestro mundo interior y mundo exterior. Es aquí adonde traeré diabetes entra la conversación. Está semana me caí por las escaleras. Le di un asusto a la mujer que estaba subiendo desde la otra dirección. Fue interesante que mis movimientos y la acción a mi cuerpo podría moverla también – que estábamos conectadas en esta manera. Luego, en mi clase de bailar con mi pierna doliendo mal, me di cuenta que mi azúcar fue muy bajo y que posiblemente era por eso que caí. El nivel de azúcar dentro de mi cuerpo influye mis movimientos en el mundo. Esta es una metáfora perfecta para la influencia que tenemos en nuestros aldrededores. Nuestros pensamientos, creencias, prejuicios, y historias personales tienen un impacto en el exterior sin nos guste o no. Somos conectados. Solo podemos operar en el mundo sin reconocer que dependemos de otros mientras tenemos poder, o sea, hasta que perdemos el control. Para mi, cuando me caí, perdí control. Fue una experiencia humillando, que me transformó en otro cuerpo temporalmente. Este viaje, pienso que es valioso, porque permite empatía. Esto, empatía, pienso que es el ingrediente clave (para mi) de ser una buena prójima. Obviamente, hay otra moral aquí también para mis amigos que tienen diabetes tipo 1 (o 2 realmente), que es, por favor, mide tus niveles de azúcar frequentemente y cuídate cuando tienen bajos. Ahora mi pierna se siente mucho mejor y estoy otra vez pensando en como podemos usar la palabra gratitud como un verbo. Tal vez, si estamos luchando por encontrar empatía, podemos pensar en todas las cosas en nuestras vidas por lo que deberíamos tener gratitud.